Raíces y Memoria

 
 

Sembradores de esperanzas

Son niños y jóvenes que con amor cultivan el campo; son Hereder@s Agrosolidari@s que apuestan por una armonía agrícola con la naturaleza y la salud humana.

Este relato surge del II Encuentro Nacional de Hereder@s Agrosolidari@s y del Primer Encuentro Internacional de Jóvenes, realizados en la acogedora Fundación San Isidro (Duitama- Boyacá) del 5 al 11 de agosto pasados y que se convirtió en una de esas experiencias maravillosas que ocurren con frecuencia y ameritan enmarcar en letras imborrables porque embellecen un momento de la historia y marcan un derrotero vital de equilibrio ambiental en tiempos en que la crisis ecológica marcada por la acción antrópica del hombre ha causado la degradación ambiental más grande de todos los tiempos, y ha puesto en riesgo su existencia misma como advierte Carson: “El más alarmante de los atentados del hombre contra el ambiente es la contaminación del aire, la tierra, los ríos y el mar con materiales peligrosos e incluso letales. Esta polución es en su mayor parte irremediable, la cadena de desastres que inicia, no sólo en el mundo que debe soportar la vida, sino en los tejidos vivos, es en su mayor parte irreversible” (1).

Con este Encuentro de los niños campesinos del país se hizo más que latente este peligro en Colombia, pero también fue convincente su pedido a un manejo ambiental responsable por parte de las personas y especialmente empresas que modifican paisajes naturales con actividades agrícolas o extractivas de recursos como la minería, petróleo, ganadería extensiva, caza o tala de bosques.

La voz de los pequeños en Boyacá no se limitó a cuestionar e invitar al cambio, ellos son ejemplos de cambio; por iniciativa propia o de sus familias y con acompañamiento del Programa Herederos Agrosolidari@s de la Organización Agrosolidaria Confederación Colombia han emprendido un arduo y bello proceso de restauración ecológica en sus fincas; han rescatado y/o fortalecido un cúmulo de saberes tradicionales (siembra y cosecha de plantas con base en calendarios ecológicos y en las fases lunares); siembra de semillas nativas en sus cultivos y trueques para incentivar su uso; siembran con insumos fertilizantes que provee el medio natural y desintoxican la Madre Tierra de la acometida agroquímica del modelo agrícola “Revolución Verde”, que priorizó desde sus inicios la maximización de producción agrícola, la tecnificación rural y el uso masivo de agroquímicos como agentes externos que modifican el funcionamiento y componentes de los ecosistemas o agroecosistemas, pero que “no prevé cómo el uso masivo de agroquímicos y la tecnificación rural podrían generar a mediano y largo plazo efectos ambientales negativos en la sociedad y la naturaleza”, como plantea Gliessman desde la ciencia (2).

Al respecto los niños y jóvenes indican que dada la grave crisis ambiental la sociedad debe replantear su concepción y actuar sobre la naturaleza, por tanto revisar y anclarse en conocimientos tradicionales y en el inmenso cuidado y respeto por la naturaleza es el camino para la reconversión ecológica que el mundo occidental le adeuda a los pueblos campesinos de raíces andinas, herederos a su vez de un legado ancestral de místicas y sólidas costumbres que se reafirman con el nuevo tiempo y con las nuevas esperanzas de los niños hijos del campo, hijos de la Tierra que con honor y merito así se identifican y emergen como semillas de hoy y del futuro.

A su corta edad los niños demostraron su espíritu grande no solo aportaron ideas para un campo lleno de vida, sustentable y en esplendor, también danzaron y ofrendaron a la Madre, a los guardianes del territorio; con sus sonrisas llaman a repensar la actuación del hombre en su intervención y relación con el planeta y el cosmos, no es dejarle a las generaciones futuras un paraíso destruido, sino asumir que hay un daño por reparar. En todo caso los niños demostraron en este Encuentro que ellos han dado mucho más que el primer paso; la semilla y la siembra ya fueron abonadas por los forjadores de sueños y arquitectos de un mundo amable en armonía ambiental; durante una semana dejaron sus estudios, sus fincas y familias y, al amparo del Programa Herederos y las seccionales de sus regiones se encontraron para reír, para jugar, soñar y planear un futuro ya enraizado en sus nobles corazones y que germina cada día en sus parcelas, en parcelas del campo, nuestro campo.

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El II Encuentro Nacional de Hereder@s Agrosolidari@s y el I Encuentro Internacional de Jóvenes, además de los Herederos del país que vinieron con sus líderes y familiares, contó con líderes juveniles de países como Brasil, Ecuador, Perú, El Salvador, Bélgica y Colombia. También el Encuentro contó con ilustres anfitriones como la señora Tulia, una carismática abuela líder de la Fundación San Isidro, portadora de una inmensa sabiduría en materia rural y guardiana de semillas, como la llaman los niños que la conocen y que acudieron a ella para fortalecerse mutuamente.

Los Encuentros fueron organizados por el Programa Herederos Agrosolidari@s de Agrosolidaria en vínculo solidario con la Asociación para el Desarrollo Sostenible, Semillas, ICCO COOPERACIÓN y TRIAS ANDES. El evento se desarrolló mediante gratas caminatas; trueque de semillas, alimentos y artesanías; talleres de metodologías participativas con propósito de generar aprendizajes para que niños y jóvenes apliquen en sus organizaciones para fortalecer iniciativas de inclusión.

El intercambio de experiencias se enfocó en temas como iniciativas de agroecología en el contexto de la Agricultura Familiar, visitas a municipios como Tota y Tibasosa; se realizaron también visitas de campo a varias familias de Agrosolidaria para conocer su dinámica organizativa y compartir tanto sus conocimientos y experiencias en torno al comercio justo, prácticas solidarias de intercambio, así como el contexto socio- jurídico de las semillas nativas y criollas hoy en el país y el mundo. 

Duitama (Boyacá) Ismael Paredes, campesino hijo de esta grata tierra, septiembre de 2015

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1. Carson, R. L. Primavera Silenciosa. Editorial Crítica, Barcelona 1960
2. Gliessman, S. R. (2002) Agroecología, procesos ecológicos en agricultura sostenible. Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE), Turrialba, Costa Rica.

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